- Hoy comienzan a venderse en España
los primeros ordenadores de Google, un dispositivo sin escritorio y con
aplicaciones que funcionen desde la nube
- La compañía propone que todo el trabajo se realice en Internet, por lo que la conexión a la red es una exigencia casi permanente
Una cuenta de Gmail. Eso es lo único que hace falta para
poner en marcha Chromebook, el portátil de Google y Samsung que hoy
comienza a comercializar en España en la web de Pixmanía. La propuesta
de este nuevo dispositivo gira en torno a las aplicaciones del buscador.
Desde los documentos de texto hasta la cuenta de correo, pasando por el
retoque de imágenes. Todo el trabajo discurre dentro del universo de
Google. Lo que realmente da vida a este equipo es la conexión a
Internet. Si no se cuenta con acceso a la red, este portátil apenas
sirve para un puñado de actividades residuales.
Chromebook, de casi kilo y medio de peso, no tiene
escritorio como los ordenadores a los que el usuario está acostumbrado.
Tampoco disco duro. Tiene ranura para USB pero no lector de CD. Solo
tiene 16 GB de memoria, lo mismo que un smartphone de alta gama. Y
entonces, ¿los programas dónde están? En el limbo de Internet. En ese
gran trastero 2.0 que es el 'cloud computing'. Los archivos también se
almacenan en la nube. Todos. Las ventajas de la nube ya son conocidas.
Si alguien se deja el ordenador olvidado en el metro, se le funde o se
lo roban, no pasa nada. Solo hay que hacer frente al disgusto que supone
perder los 400 euros del precio de Chromebook. Los documentos de
trabajo se almacenan en la red y se tiene acceso a ellos desde múltiples
equipos.
Precisamente esto, el no depender de espacio físico, es
lo que permite al Chromebook ofrecer un rendimiento realmente rápido.
Apenas diez segundos para ponerlo en funcionamiento y abrir la tapa para
salir casi instantáneamente del modo de hibernación. No tener que
soportar el peso de programas refuerza la velocidad del equipo. El
explorador de Google, Chrome, hace las veces de sistema operativo. A
través de este navegador se accede a todos los programas y muchas
aplicaciones se comercializan a través de la Webstore, a la que se
ofrece acceso directo.
Sin embargo, su mayor virtud alimenta su mayor defecto.
El precio de que todo se guarde en la nube es alto. Si no se tiene
conexión de Internet, no se puede trabajar. Tampoco se puede acceder a
los archivos. Simplemente, si no está conectado, este portátil se queda
cojo. Esa es la muleta en la que se apoya. Al igual que el iPad, se
comercializará versión Wifi y versión 3G - que tardará unos días más en
llegar a España- y que se podrá comprar tanto por libre como contar la
línea de Movistar. Si se opta por esta opción, la de comprar un modelo
con conexión 3G, se presupone que Chromebook puede estar conectado en
cualquier lugar, pero la experiencia dice que no siempre se tiene una
buena cobertura lo que puede lastrar el ritmo de trabajo teniendo en
cuenta que los programas usan Internet como combustible. Por tanto, no
se podrá trabajar en un vuelo. Una actualización del software permitirá
consultar algunos correos, algunos documentos y el calendario de forma
'offline' a través de una caché local.
Sobre la seguridad, tal y como cuentan en la página
oficial de Chromebook, el equipo ofrece varios niveles. Cuenta con una
función de restauración que al igual que los ordenadores Mac en caso de
detectar un error grave devuelve el software a la última versión que
funcione correctamente. Además cuenta con una zona de pruebas.Es decir
que cada aplicación y web a la que se accede se supone que se ejecuta de
manera aislada lo que supuestamente ofrece un mejor blindaje ante los
virus. Por último, las actualizaciones de programas y aplicaciones se
hacen automáticamente.
Propuesta experimental
La propuesta de Google es algo experimental desde el
punto de vista del mercado español. Desde el seno de la compañía, varias
fueron las voces que de una manera u otra se cubrieron las espaldas
advirtiendo que no sería un producto de consumo masivo pero mostraron
confianza en las ventas. De momento en Estados Unidos, en Amazon Samsung
ya ha conseguido colar su modelo de Chromebook en el top-ten de equipos
vendidos.
La compañía responsable del buscador más famoso de
Internet quiere repetir el patrón de éxito que está viviendo con Android
en el mercado de la telefonía móvil, ya que el de las tabletas parece,
por el momento, un éxito vetado para todos aquellos que no sean un iPad.
Ahora está por ver si las potenciales consumidores, tanto por motivos
de trabajo como por motivos laborales, asimilan esta propuesta. Las
predicciones son complicadas, más aún si se tiene en cuenta el descenso
en ventas de netbooks (portátiles de menor tamaño) en pro de smartphones
y tabletas. Google ha apostado por adaptar el concepto del iPad a un
ordenador, solventando de esta forma la mayor pega que algunos usuarios a
la table de Apple: la falta de un teclado manejable.
El éxito a medio plazo de estos dispositivos también
estará relacionado con las telecos que viven su particular guerra con
Google. Si estás son capaces de mejorar y evolucionar la cobertura de
conectividad móvil a un precio asequible para el bolsillo del usuario,
el Chromebook tendrá una preocupación menos. Sin embargo, esto se
engloba en una complicada relación en la que las operadoras buscan la
fórmula para que el buscador pague un peaje por el uso que hace de sus
infraestructuras.