Según los datos del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco), en 2007, el 70 por ciento de los ataques con fines económicos fue con la técnica del phishing, mientras que el 30 por ciento restante vino a través de troyanos, programas informáticos dañinos que parecen ser software útil y que pueden dañar el equipo o la información del usuario de múltiples formas.
Este porcentaje se ajustó en 2008 (60 por ciento frente a un 40 por ciento) y es previsible que se iguale o incluso cambie este año, que ha empezado con el ataque más fuerte de los últimos cuatro años: el gusano Downadrup, también conocido como Conficker, que ha infectado más de 9 millones de ordenadores por una vulnerabilidad del sistema operativo y que es capaz de transmitirse a través de dispositivos USB