Una firma afincada en el PTA diseña juegos de ordenador que 'esconden' cursos sobre cualquier materia: desde prevención de riesgos hasta mecánica o gestión de calidad
En el mundo de la formación ha quedado ya sobradamente demostrado que la letra entra mucho mejor con juego que con sangre. Y si puede ser a través de un ordenador, mejor. Una tendencia que aprovecha al máximo la empresa Be-Make-Create (BMC), del Parque Tecnológico, con sus aplicaciones lúdicas adaptadas a la formación. A través de ellas, el alumno entra en una comunidad virtual en la que personajes animados le enseñan, por ejemplo, cómo detectar el fallo mecánico de un vehículo.
Las empresas u organismos que contratan los servicios de BMC obtienen una aplicación personalizada que se asemeja al famoso juego de los ‘Sims’, al basarse en comunidades virtuales en las que conviven distintos personajes. En ellas se sumergen los alumnos para absorber conocimientos de una manera más fácil y amena. «Formamos a trabajadores de ámbitos muy diversos, como puede ser la hostelería o el sector sanitario, y lo que hacemos es impartirles a través de una aplicación informática un curso de una materia determinada», explica el responsable de la empresa, Manuel Martínez.
Interactividad
Poco más de un año lleva funcionando esta empresa, aunque la idea es más antigua. «Desde hace diez años he trabajado en diferentes empresas de formación y patenté varios juegos enfocados a la enseñanza. A partir de esta idea inicial surgió la herramienta informática lúdica para la formación», explica el emprendedor. De esta manera, al juego se le añade el soporte informático para tratar de captar y mantener la atención del alumno. «El objetivo es que, por un lado, el profesor pueda seguir la evolución de los participantes en los cursos y, por otro, que el alumno se encuentre con una forma amena de aprender», afirma Martínez. Fue hace tres años cuando recaló con su proyecto bajo el brazo en el Centro de Apoyo al Desarrollo Empresarial del PTA, donde lo maduró hasta convertirlo en empresa.
La versatilidad de la herramienta diseñada por BMC permite que se pueda poner en marcha en diferentes ámbitos. Prevención de riesgos laborales, responsabilidad social corporativa, satisfacción del cliente, gestión de calidad... «Recientemente hemos creado un juego para emprendedores en el que se ayuda a los alumnos a poner en marcha una empresa y ahora estamos en Motril con un curso para agricultores. Cada sector tiene unas particularidades y nosotros nos adaptamos», asegura Martínez. La empresa encara con optimismo el futuro. «Estamos pendientes de empezar un curso para la EMT y en conversaciones con la Cámara de Comercio», adelanta.
BMC está formada por sólo tres trabajadores, así que para llevar a cabo cada proyecto busca a los profesionales más indicados. «Según las necesidades de cada curso, tenemos que contratar a un diseñador gráfico experto en 3D o, por ejemplo, a un técnico sanitario», explica su fundador