Vault Servicios Tecnológicos es un centro de seguridad de datos con clientes en todo el mundo. El complejo, al que se accede desde el interior de un túnel, fue una base estratégica de la OTAN en el Mediterráneo.
Eva Reyes / Gibraltar | Actualizado 08.08.2010 - 01:00
El Peñón tiene 32 millas de túneles. Uno de esos túneles, el del Almirantazgo, que data de 1890 y tiene 1,1 kilómetros de longitud, esconde una de las joyas logísticas de Gibraltar, una antigua base estratégica de la OTAN en el Mediterráneo que desde 2008 es la sede de la empresa Vault Servicios Tecnológicos.
El presidente y cofundador de Vault, Charles Yeo, hace de guía de excepción a Europa Sur en su visita a las instalaciones, cedidas por Defensa por 25 años renovables. Un carrito de golf es el medio de transporte que el personal de Vault emplea para llegar a la puerta de acceso al complejo a través del túnel. Una vez dentro, es fácil entender por qué empresas y particulares de todo el mundo, cuyos nombres se mantienen en estricto secreto, han elegido este enclave para almacenar su información más relevante.
Vault es una central de datos con una superficie de 3.000 metros cuadrados, mucho espacio para apenas una decena de personas frente a las más de 280 que había cuando el sitio era militar.
Aunque mantiene la estructura de la que dotaron al lugar los militares, el complejo ha sufrido numerosos cambios desde que Vault se hiciera cargo del mismo para adaptarlo a las nuevas necesidades. Tal y como explica Charles Yeo, uno de esos cambios fue la automatización de todo el sistema.
La base del funcionamiento de Vault son dos depósitos de combustible de 60.000 litros cada uno, dos transformadores y tres generadores que garantizan que, en el caso de un apagón, la instalación siga funcionando 45 días sin repostar.
Sin duda, éste es un buen aliciente para los clientes, al que hay que añadir que el complejo está incrustado en la roca -sólo hacia arriba hay 240 metros de roca-, lo que incrementa su ya de por sí escasa accesibilidad, y que dispone de 32 cámaras de vigilancia, sólo en los pasillos comunes, cuya visión puede ser supervisada por los responsables de la compañía desde fuera de la instalación.
Vault es por tanto una fortaleza casi inexpugnable, un lugar que garantiza a los clientes una línea de comunicación permanente y autosuficiente. "Además, ofrecemos a nuestros clientes una atención muy personalizada, ya que cada uno de ellos dispone de una central de datos independiente, un servicio que no se ofrece ni en Estados Unidos, ni en el resto de Europa", puntualiza Charles Yeo, al que secunda en este tour el director de operaciones, Alan Dickinson.
El exhaustivo control que Vault ejerce sobre el sistema incluye a los clientes. Así, el acceso es biométrico, lo que significa que la identificación y verificación de la persona que desea entrar están basadas en el reconocimiento de rasgos físicos únicos, en este caso del rostro. Para reforzar aún más la seguridad hay otros cauces de identificación, como la huella dactilar y tarjetas con código. Esto implica que un cliente puede pasar hasta cuatro filtros -incluido el físico en el exterior del complejo- antes de acceder a su central.
Cada cliente dispone de dos líneas eléctricas, dos UPS /SAIs (Sistema de Alimentación Ininterrumpida) y dos cuadros de distribución eléctrica. El servicio que provee Gibtelecom hace casi imposible que el cliente pierda la comunicación, ya que múltiples fibras ópticas llegan al complejo por varias rutas físicas. Vault también tiene sus propias fibras ópticas para la conexión de otros proveedores de telecomunicaciones.
Vault cuenta incluso con un habitáculo forrado de acero y cobre que está siendo habilitado y que, en el caso de que se produjera en el exterior un desastre de enormes dimensiones, garantizaría la seguridad del material que esté en su interior. Esta sala también está a disposición del cliente