Un texto de Maribel Ortega
El Partenariado Euromediterráneo o Proceso de Barcelona
Autor: Maribel Ortega - Fuente: Webislam http://www.webislam.com/?idt=6799 03/02/2007
1.- Boceto histórico
El Mar Mediterráneo es un territorio común, un vínculo que une a pueblos diferentes, es el espacio en el que surge la civilización occidental que tiene sus orígenes en Mesopotamia pero también en Grecia o Roma y en culturas tan antiguas como la egipcia o la fenicia que surgieron en los principios de la historia de la humanidad. Tiene una extensión de 2,5 millones de kilómetros cuadrados y baña las costas de tres continentes: África, Asia y Europa, por el han navegado naves griegas, bizantinas, romanas, o turcas. Ponto de los mitos homéricos, Mare Nostrum de los romanos, Mediterráneo de la Edad Media (Mar Medi Terraneum) o "mar en el medio de las tierras"; testigo de mestizaje, transmisor de cultura y conocimiento, vía de contacto entre pueblos, espectador, en la edad media, de grandes negocios económicos entre mercaderes judíos, bizantinos y árabes en un tiempo en que sus orillas se constituyeron como un gran mercado. En Oriente Medio nacieron las grandes religiones del libro, judaísmo, cristianismo e Islam y el Mar Blanco de los árabes, les sirvió como vehículo para expandirse hacia occidente; las tres tienen un mismo origen semita. No podía ser de otra forma, ya que parten del bíblico Sem hijo de Noe, nacieron en el mismo espacio medioriental y Jerusalén se instituyó en ciudad símbolo de pertenencia... como bien afirma el Corán los tres monoteísmos parten de un tronco común y se corresponden con tres momentos de la única Revelación.
Por él Mar Mediterráneo llegaron a Al-Andalus los escritos de Ibn Sina, Avicena, insigne filósofo y brillante médico nacido muy cerca de Bujara, en la actual Irán, a quien se atribuye la invención de la traqueotomía. Escribió 450 obras que van desde tratados de filosofía o medicina a comentarios del Corán.
Entre los siglos 760 a 1258 los abbasidas expandieron y gobernaron el califato musulmán con capital en Bagdad, ciudad que fundaron en 762 y que pronto convirtieron en un gran centro comercial, cosmopolita e intelectual, donde la cultura brilló con luz propia: médicos, historiadores, poetas, músicos, literatos, jurisconsultos o matemáticos dejaron una ingente obra escrita para la posteridad. Los cuentos de Las Mil y una Noches, obra cumbre de la literatura universal, fue escrita en Bagdad en tiempos del Califa Harún al-Rashid (786-809) y muestra el esplendor inigualable de aquel momento. Un dato que no puedo ni debo soslayar sirva para ilustrar la tesis que estoy defendiendo. En el siglo IX Bagdad disponía de cien bibliotecas públicas, de ellas, la principal, contabilizaba un millón de libros, por contraposición Europa, en esa época, se encontraba empobrecida y sumida en un letargo intelectual del que despertó en el siglo XVI cuando el rey Carlos V el Sabio acumuló una biblioteca que contaba con 900 volúmenes. La diferencia es significativa y muestra diferencias muy sustanciales. Hoy en Oriente Medio se acumula los conflictos violentos y como consecuencia se destruye su patrimonio, se saquean sus museos y bibliotecas; la guerra de injerencia que se desencadenó en 2003 en Irak, antigua Mesopotamia, cuando termine, si esto es posible, habrá generado tanta muerte, destrucción, pandemias y mal moral que tres generaciones difícilmente olvidaran. Es lamentable que esta zona que creó y legó al futuro toda clase de disciplinas se conozca y reconozca solamente por el caos en que se ve inmersa y el fanatismo de unos pocos y se olvide que fue una de las mayores culturas de la humanidad y que le Mediterráneo les sirvió de medio para darse a conocer al mundo.
En el año 759 un sobreviviente de la familia omeya oriundo de Siria y procedente de este país, llegó a las costas mediterráneas de Almuñecar (Granada) donde fundó un emirato independiente políticamente, pero subordinado en lo religioso al Califa de Bagdad. Se sucedieron cinco emires hasta el año 919 en que Abd al-Rahman III, se nombraría Jefe Supremo y erigiría en al-Andalus un califato independiente con capitalidad en Córdoba. Es aquí donde comienza el esplendor de Al-Andalus. De aquella época es la Mezquita Mayor de la ciudad, una de las más bellas e importantes del Islam, símbolo de un pasado intercultural que deber servir como modelo para una nueva y actual convivencia interreligiosa. Llegaron, asimismo los libros de Aristóteles y aquí se iniciaron las traducciones del griego al árabe. El introductor del pensamiento del estagirita en occidente fue el gran filósofo y médico Zaraqustí (zaragozano) Ibn Bayya, Avempace (1070-1138), aunque más tarde Muhammad Ibn Rusdh, Averroes (1126-1198), el insigne filosofo cordobés de nacimiento y universal en las ideas, de vastísima cultura, médico, jurisconsulto y matemático ampliaría y complementaría la obra añadiéndole importantes comentarios que le valieron el calificativo de “El Comentador”. Su obra más importante fue Tahafut al-tahafut (Incoherencia de lo incoherente) donde defiende la filosofía racionalista de Aristóteles y critica algunas tesis de Al-Ghazali quien sostenía que la filosofía entraba en contradicción con la ley divina; para Averroes la falsafa (filosofía) no contiene ningún elemento que se oponga al Islam ya que la verdad demostrativa y la verdad de las escrituras se dirigen a un mismo punto “el razonamiento filosófico no nos conducirá a conclusión alguna contraria a la Verdad consignada en la Revelación divina, porque la Verdad no puede contradecir a la Verdad, sino armonizarse con ella y servirle de testimonio confirmativo” (Tahafut-al-tahafut.- Averroes). Estas tesis se expandieron desde la península ibérica a Europa y se implantaron con fuerza en la universidad de Paris, lo que dio lugar, a que en 1230 se originasen disturbios entre defensores y detractores. Las controversias llegaron a un punto tan álgido que el Papa Gregorio IX prohibió su enseñanza: el racionalismo científico entraba en confrontación con el ideal de perfección cristiana basado en la fe. En 1277 el obispo parisino Étienne Tempier condenó 219 tesis de Averroes.
Sería injusto no recordar a otro andalusí de cultura mediterránea: Mose ben Maimon, Maimónides, nacido en Córdoba en 1135 médico y filósofo que escribió su obra en árabe y vestía a la usanza árabe aunque su cultura materna, su pensamiento y religión fuera hebreo, lo que demuestra, una vez mas, una convivencia multicultural y entendimiento ejemplar bajo el poder de los omeyas. Maimónides, nombre latinizado, legó a la posteridad una ingente obra escrita que vio la luz, casi en su totalidad, en Al-Andalus. De sus libros quiero destacar Guía de Perplejos escrita en su original árabe con el título Dalalat al-ha´irím, traducida al hebreo con el título de Moreh Nebukin el año 1204 por ibn Tibbón nacido en el sur de Francia “su versión fue excelente y resultó ser la canónica en el mundo hebreo” (Lomba Fuentes.- La raíz semítica de lo europeo), es un extraordinario tratado filosófico en el que intenta explicar la revelación de forma racional teniendo como base la filosofía aristotélica al estilo de como lo hiciera el árabe-musulmán Averroes, dice que fe y razón no se oponen, sino que fe pura y pensamiento racional llevan al conocimiento de la Verdad y por tanto convergen y coinciden en el saber final, cual es el conocimiento de Dios. Estas tesis tuvieron gran influencia en los escolásticos cristianos.
El Mediterráneo en la época que rememoro era un espacio de amistad y no de confrontación, de colaboración y de respeto a las diferencias donde no había sitio para las rivalidades por mor de la religión ni hostilidad hacia el distinto. Hoy, lamentablemente, el mundo árabe se encuentra empobrecido y subdesarrollado económica, cultural e intelectualmente; humillado y falsamente estigmatizado, sin embargo durante siete siglos, VIII al XV, los árabes fueron adalides de la cultura, la industria o la ciencia… la Córdoba califal era un faro que iluminaba el mundo. En Al-Andalus se escribieron numerosos e importantes tratados filosóficos, médicos o teológicos, que se hubieran perdido a no ser la labor de traducción que, una vez avanzada la Reconquista, se desarrolló en la península y posibilitó se exportarse a Europa un conocimiento que nunca ha vuelto a florecer en España con tanta fuerza y amplitud. Esa labor se llevó a cabo en la Escuela de Traductores de Toledo y en las tres Escuelas de Traducción de la Corona de Aragón. De la primera, de estas últimas, hay que señalar la que encarna Abraham ben Hiyya y Moseh Sefardí o Pedro Alfonso latinizado, que hizo posible se conociera en el mundo europeo la ciencia musulmana; la segunda personificada por la familia hebrea de los Tibbonidas, que procedentes del sur de al-Andalus se instalaron en el sur de Francia y tradujeron del árabe al hebreo y de este al latín; la tercera representada por Abraham ibn Hasday de Barcelona que tradujo la “Balanza de las acciones” del místico musulmán Al-Ghazali.
Muy contrario de algunas opiniones que se vierten en la actualidad desde algunos sectores concretos, la historia pone de manifiesto, que los árabes entraron en suelo peninsular requeridos por los partidarios del rey Witiza para que les ayudasen a recuperar el trono que les había sido arrebatado por D. Rodrigo; la región sufría en el siglo VII constantes y fuertes luchas internas y la llegada de los árabes suponía, ciertamente, una gran esperanza. Los peninsulares les abrieron las puertas y les dejaron entrar sin luchas y sin dificultades, una gran mayoría se convirtió a la nueva religión y los que no lo hicieron, ejercieron la suya con total libertad, fueron respetados los templos cristianos, la liturgia y el culto hasta el extremo de que la iglesia pudo conservar su organización, unidad y disciplina. Nació de esta forma el mozarabismo debido, sin duda, a la tolerancia musulmana que posibilitó la convivencia en paz y prosperidad de judíos, cristianos y musulmanes.
Al igual que el mundo árabe, hoy el Mediterráneo padece dificultades porque está en crisis la humanidad: escenario de guerras, trafico de armas, morada final de quienes huyen de la miseria, en los países que lo circundan se dan serios desequilibrios, así nos encontramos con un norte modernizado y rico con población envejecida y un sur pobre y subdesarrollado con graves problemas de desempleo en una población joven, menos de 30 años, que se ve obligada a emigrar en condiciones infrahumanas… sin embargo la estabilidad en el Mediterráneo es una necesidad para Europa y para el mundo árabe-musulmán, los desafíos, por tanto, son importantes.
Cumbres, conferencias, reuniones de alto nivel europeas, bilaterales, de Europa con los países del sur llevaron en 1995 al proceso de Barcelona que intentaba canalizar y resolver los problemas de nuestros vecinos del sur y hacer del espacio Mediterráneo un lugar de encuentro, que desafortunadamente y ello a pesar de las buenas intenciones y lo válido del plan está proporcionando escasos resultados prácticos.
2.- El Proceso de Barcelona
La necesidad de impulsar una asociación global euromediterránea tiene su inicio, en 1986 cuando España y Portugal pasan a ser miembros de la Comunidad Económica Europea. El Consejo Europeo reunido en Lisboa en Junio de 1992, en Essen 1994 facilitó orientaciones y propuestas que establecieron las bases para la puesta en marcha de la Asociación cuya primera reunión se celebró los días 27 y 28 de Noviembre de 1995 en Barcelona. En esa fecha el espacio euromediterráneo nació como ámbito político. A las reuniones asistieron los Ministros de Asuntos Exteriores de los estados miembros de la Unión Europea, quince en aquel momento, y de los doce terceros países del Mediterráneo: Argelia, Autoridad Palestina, Chipre, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Malta, Marruecos, Siria, Túnez y Turquía. Concurrieron como invitados La Liga de los Estados Árabes y la Unión del Magreb Árabe (UMA), y Mauritania en calidad de miembro de la UMA. Los veintisiete representantes firmaron una declaración conjunta en que se comprometieron a hacer del Mediterráneo un espacio de paz y estabilidad y a suscribir los tratados de acuerdo con los mandatos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Carta de Naciones Unidas, y el Derecho Internacional.
Con cierta tristeza tengo que reconocer que la Asociación Euromediterranea no es conocida de forma general por los países que la conforman, los medios de comunicación, tan importantes para la transmisión de sucesos y noticias, no le han prestado la atención que se merece, debido, sin duda, a los acontecimientos sangrientos en que se ha visto envuelto Oriente Medio que ha canalizado la información hacia esos lugares. La cooperación, según el compromiso de los reunidos, giraría en torno a tres ejes.
Político y de seguridad: reforzar el dialogo que se llevaría a cabo de dos formas: multilateral, entre todos los países que forman el partenariado y bilateral entre estados concretos que complementaría aquel y que comprendería aspectos tales como: lucha contra el terrorismo, tráfico ilegal, xenofobia, racismo, intolerancia, pobreza y enfermedades epidémicas etc. Como consecuencia de esta posibilidad España ha firmado, desde entonces, varios Tratados de Amistad: en 1999 con Marruecos, 2003 con Argelia, 2005 con Túnez.
Económicos-financieros: desarrollar los países facilitando la inversión privada; la modernización de las industrias, aumento de los servicios y posibilitar la transferencia de tecnología y la renovación de las telecomunicaciones, lo que contribuiría a reducir el desempleo e incrementaría las cotas de bienestar y prosperidad.
Dimensión social, cultural y humana que se centraría en aspectos tales como: fortalecimiento de la democracia, erradicación del analfabetismo, educación que sea capaz de integrar a todas las capas poblacionales; impulsar fuertemente el respeto a los derechos humanos, consolidar las instituciones democráticas, fomentar las correcta gestión de los asuntos públicos y conseguir la participación de la sociedad civil en las ONG; propiciar intercambios culturales con el fin de iniciar un dialogo multicultural y multireligioso.
3.- Situación actual
A diez años de aquel proceso la situación es la siguiente: retraso importante en cuanto a la aplicación de los proyectos debido, en numerosas ocasiones, a la lentitud de la administración en cuanto a la firma de los tratados, en otros casos, a la inexistencia, como tal, de una identidad mediterránea al estilo de la europea. Se ha querido hacer del mundo árabe un todo homogéneo, lo que sin duda es un error o una opinión interesada. El mundo árabe-musulmán es diverso y complejo, la historia de cada país es distinta como lo son sus sistemas políticos, así nos encontramos con estado laicos, como por ejemplo la Turquía de Ataturk o el Egipto de Nasser; regimenes autoritarios que han conseguido el poder con golpes de estado; influencia de políticas occidentales, que si bien se han materializado con repartos de tierras, embargos o guerras, durante la guerra fría tuvieron por objeto frenar el avance del comunismo lo que dio lugar al auge de movimientos fundamentalistas. Tal heterogeneidad, dificulta el establecimiento de políticas comunes y añade dificultades al proceso.
La enumeración superficial de los problemas arroja el siguiente resultado. En los países del sur la globalización se percibe como deshumanizadora; las tasas de analfabetismo, en algunos estados, se sitúan en torno a un 65 % en las mujeres y 30% de los hombres con lo que se limita la libertad individual o se tiene miedo a ejercerla, ya que el hecho de no saber leer o escribir dificulta el entendimiento y la defensa o exigencia de los propios derechos. Las inversiones en educación son a todas luces insuficientes, tal vez por ello los libros publicados en el mundo árabe suponen un 1,1% de la producción mundial; conflictos regionales o aumento de la delincuencia organizada; algunos países disponen de parlamentos que no ejercen una función democrática como tal ya que están dirigidos desde el centro del poder ejecutivo en régimen de partido único, que sirve para avalar sus decisiones. Se da la paradoja de que el Estado, el partido las y las élites económicas son quienes, efectivamente, han entrado en la modernidad como la entiende occidente, pero no los ciudadanos en general que siguen a expensas de poder, que, con carácter general, ejerce como protector.
La mayoría de los países árabes han ratificado las Declaraciones de Derechos Humanos, sin embargo no se han alcanzado las mismas cotas de respeto que en occidente, principalmente en lo que hace referencia, a la libertad de religión, expresión u opinión, igualdad, asociación o sindicación que se encuentran seriamente reprimidos. La ciencia se encuentra en condiciones muy precarias y tiene serias dificultades porque entra en disparidad con la concepción teocrática del estado, quizá por ello los avances son escasos. ¿Se han sentido temor por parte de algunos dirigentes al carácter material de la ciencia?, es cierto que la investigación es independiente y libre, pero como bien dice el profesor Pervez Hoodbhoy aunque tenga un carácter profano eso no significa que rechace necesariamente la existencia de lo Divino. Soy consciente de que la opinión que me atrevo a emitir a continuación, adolece de sencillez aunque no por ello deja de ser gráfica ¿Es posible imaginarse un mundo sin televisión, sin medicinas, sin aviones, sin teléfonos o sin ruedas?, no seria posible la comunicación o sería más difícil, y no nos sentaríamos ante un ordenador para conectarnos con el mundo entero… pues bien todo ello se debe a esos hombres y mujeres que en el silencio de sus laboratorios, en largas horas e interminables días han sido capaces de sacarle a la tierra la materia escondida y poner a disposición del universo aquellos hallazgos sin los cuales hoy el mundo sería totalmente otro.
Decía Mustafa Kemal que cuando un país, en cualquier parte del mundo sufre una enfermedad hay que sanarla porque su dolor se extiende globalmente. Ciertamente el padre de la patria turca era un buen conocedor del género humano porque hoy el mundo entero se resiente de la dificultades que padecen los pueblos de Oriente Medio, de los que culpan a sus propios gobiernos que no han sabido o querido establecer democracias en las que la identidad quede determinada por el concepto de ciudadanía. Este inmovilismo ha sido determinante para que el sentido de pertenencia se ordene de forma más rural en el que el clan, etnia o religión son los elementos conformadores de significado. Como bien dice el historiador alemán Bassam Tibi “los árabes no comparten una identidad común dado su compromiso a nivel subétnico”, cuestión que no carece de importancia ya que divide a los ciudadanos en pequeños grupos que luchan por sus propios intereses o supervivencia, en contraposición a la democracia que implica la participación de la sociedad en su conjunto a través de la política o el asociacionismo institucional o social, que, lamentablemente están insuficientemente desarrollado.
El largo y nunca resuelto conflicto árabe-israelí, además de destrucción, genera recelos e inseguridad tanto en la región como en occidente. Es cierto que en 1995, fecha de inicio del partenariado, había expectativas de resolución pero fracasaron, si a esto se añade, las guerras de Irak o Afganistán, los conflictos permanentes del Líbano o la entrada de nuevos socios en la UE que han detraído dinero y esfuerzos, fácilmente entenderemos que las dificultades han sido y son de tal envergadura, que han imposibilitado avanzar en las reformas.
A mediados noviembre de 2006, Tony Blair, premier británico, el estadounidense James Baker presidente del Grupo de Estudios para Irak, el Sr. Kofi Annan, el Sr. Erdogan presidente de Turquía, el Sr. Rodríguez Zapatero presidente de España, (estos tres últimos en la cumbre de Estambul para la Alianza de Civilizaciones) alzaron sus voces para afirmar que el conflicto palestino es la principal causa de las hostilidades en la zona y dificulta sustancialmente los planes para la estabilidad en el Mediterráneo.
Decía David Grossman (País 13.11.06) que israelíes y palestinos tienen sus destinos ligados, y que la solución para la normalización pasa por formar un estado palestino, para ello, opinaba, habría que dividir la tierra porque no pueden seguir muriendo familias enteras e inocentes. En el mismo sentido se pronunciaba Amos Oz (País 28.11.06) al señalar que las dos partes parecían haberse dado cuenta de que necesitan una solución que pasa por establecer las fronteras decididas por la ONU en 1967, que es lo que, en definitiva, propone la Hoja de Ruta diseñada por la comunidad internacional para la paz árabe-israelí que, a juzgar por los resultados, parece inviable.
En cuanto a logros la Asociación Euromediterránea creo en 2003 del Foro Mediterráneo de las Culturas; Euromed, Fundación Anna Lindh con sede en Alejandría creada para el dialogo entre las culturas del Mediterráneo, que está compuesta por los 35 países miembros y a su vez y dentro de cada país por asociaciones civiles, universidades o instituciones. En España está gestionado por el IEMed entidad participada por el Generalitat de Cataluña y el Ministerio de Asuntos Exteriores y la conforman hasta un total de 32 corporaciones algunas procedentes de las sociedad civil. La Fundación tiene como prioridad buscar el acercamiento entre los pueblos y mejorar la percepción reciproca de ambas orillas.
Fomenta el dialogo entre la UE. y los países del Mediterráneo a través de la investigación y estudio; participa en proyectos de cooperación al desarrollo, edita libros, ofrece conferencias, seminarios, cursos de formación, conciertos, muestras de cine, ejerce toda clase de actividades culturales con el fin de estrechar lazos de comprensión y amistad. Actúa como observador de la realidad dentro del área mediterránea. Forman parte de la Fundación Anna Lidh, entre muchas más instituciones: Asociación de Cultura Islámica, Centro UNESCO de Cataluña, Departamento de Estudios Árabes e Islámicos, Universidad Autónoma de Madrid, Escuela de Estudios Árabes, Escuela de Traductores de Toledo, Fundación Legado Andalusí, Fundación Nueva Cultura del Agua; Observatorio Científico de la Ciudad Mediterránea; Oficina de Cooperación Educativa y Científica Internacional, Departamento Educación de la Generalitat Catalunya etc.
4.- El décimo aniversario del Proceso de Barcelona
En noviembre de 2005, con motivo del décimo aniversario de aquella primera reunión, se congregaron en Barcelona los Jefes de Estado y de Gobierno que componen el Partenariado Euromediterraneo: 25 países de la Unión Europea, ocho países árabes más Turquía e Israel. También estuvieron presentes el Presidente del Parlamento Europeo, de la Comisión Europea y el Secretario General del Consejo de la UE. Se suscribió un documento denominado Código de Conducta Contra el Terrorismo, que sin lugar a dudas, es un éxito de la cumbre, puesto que fue suscrito por todos los participantes y supone un primer acuerdo de actuación conjunta en la lucha antiterrorista de los países árabes y la Unión Europea. Declara el documento que "el terrorismo nunca puede ser justificado" e incluye una condena total a todas sus formas y manifestaciones, muestra su determinación a erradicarlo y a combatir a quienes lo patrocinan; rechaza contundentemente el intento de asociarlo con ninguna nación, cultura o religión, expresa la obligatoriedad de atender a las víctimas y señala la exclusión y pobreza como causas desencadenantes. El Gobierno español se comprometió a iniciar aquellas acciones necesarias y urgentes para materializar, cuanto antes, el proyecto.
Estableció esta segunda cumbre, un programa de trabajo a cinco años con algunos puntos clave: crear conjuntamente cauces que posibiliten la resolución del conflicto árabe-israelí; extender el pluralismo político de forma que mujeres y jóvenes estén presentes para que puedan tomar parte en las decisiones; asegurar la libertad de expresión y asociación; reducir a la mitad el número de analfabetos, luchar contra la inmigración ilegal y el tráfico de personas; facilitar el desarrollo sostenible y fomentar un clima de negocios para asegurar en 2010 una ruta de libre comercio.
5.- Conclusión
Muy al contrario de lo deseable, tengo que reconocer, que en este preciso momento el Partenariado Euromediterraneo no ha cumplido los objetivos que se proponía, no obstante una cosa es cierta: El Mediterráneo interesa como espacio político, económico y social tanto al norte como al sur, de lo que seamos capaces de hacer en los próximos años dependerá el equilibro de los países que lo conforman. Tenemos que elegir entre estabilidad o inestabilidad. Si apostamos por la primera, habrá que hacer infinitos esfuerzos para lograr que se cierre el abismo que existe entre ambas orillas. Es un buen momento para que empiecen a surtir efecto las propuestas de la Alianza de Civilizaciones, documento que no se puede quedar olvidado en los cajones de los despachos; hay que ponerlo en práctica para que facilite el encuentro y la amistad, porque todos, musulmanes y cristianos tenemos las mismas necesidades: educación para poder relacionarnos y buscar mejores horizontes de futuro; trabajo con que sustentar las exigencias vitales y menos vitales de la existencia; respeto a las creencias y opiniones, el cariño de los nuestros, la aceptación del entorno social y el respeto individual a lo que somos … pero nada de esto será posible sin la paz ni el desarrollo como justicia, requisitos indispensable e insustituibles para canalizar los proyectos. Tenemos la obligación inexorable de construir un futuro juntos porque los retos que se nos plantean son idénticos, disponemos de medios suficientes por tanto no habrá retroceso si afrontamos los problemas con valentía y generosidad. No somos diferentes, los grandes valores justicia, paz o libertad, son de todos y para todos, lo que nos hace distintos o fanáticos es el subdesarrollo, la incultura, las guerras o los tiranos… habrá que arriesgar porque sin riesgo no hay personas, no hay política, no habría hoy democracias y no hubiera evolucionado nunca el mundo si grandes personajes, que la historia ejemplifica, no se hubieran comprometido en la lucha no violenta.
Desde occidente se ha construido una imagen del espacio árabe que deforma su realidad y que pone énfasis en acentuar diferencias culturales, que sin duda alguna, van dirigidas a impedir la amistad y colaboración; en otros casos, y esto es más peligroso, incide en fanatismos religiosos que no son tales más que para una parte muy pequeña de la población. Tal estado de cosas paraliza el acercamiento y ahonda en la desconfianza, cuando ambos, cultura y religión, deberían servir para profundizar en la convivencia y generar conocimiento mutuo. Se ignora el respeto que los musulmanes tienen a los cristianos a María, a Jesús de Nazaret a quien consideran palabra de Dios. Se desconoce y por ello se teme al mundo del Islam que no es, de ninguna manera una amenaza para la humanidad; lo es el terrorismo para oriente y occidente, el mundo árabe-musulmán es quien más lo padece. Respecto a tal cuestión Naciones Unidas ha puesto de manifiesto, en incontables ocasiones, que el caldo del cultivo se encuentra en la marginación, la ignorancia, el hacinamiento de muchas familias en espacios muy pequeños, en la falta de futuro para los jóvenes.
Quienes tienen en sus manos la toma de decisiones, deben establecer los cauces necesarios para que nuestro mar Mediterráneo, testigo de grandezas y miserias, alabado por los poetas, herido de depredación pero necesario y querido, sea un espacio de concordia, amistad y colaboración, hay que desarrollar los pueblos que todavía no hay entrado en la modernidad respetando su cultura y tradiciones, ayudarles a salir de la situación en que les han sumidos políticas erróneas, para con la participación de todos evitar hundirnos, norte y sur, en sus caudalosas aguas.